El glamour vuelve a Montecarlo tras la pandemia, con la Gala for Planetary Health.

La “Gala for Planetary Health” contó con Sting como invitado de honor.

Todo un icono de la historia de la música y, además, un gran activista medioambiental.

Sin duda Sting fue el gran homenajeado en esta cuarta edición dedicada al Océano, la Tierra y la Humanidad.

La vuelta a la vida social de Alberto y Charlene de Mónaco


Acompañado por SS la Princesa Charlene de Mónaco, SS el Príncipe Alberto II de Mónaco presidió la Gala.

La presencia de los royals no pasó desapercibida para la prensa internacional ni los asistentes.

Sobretodo fue muy comentado el nuevo look de la princesa Charlene.

La “Gala for Planetary Health 2020” contó con otras muchas celebridades.

Desfile de celebridades

Compartiendo el compromiso del Príncipe Soberano con la preservación del Planeta, Helen Mirren, Kate Beckinsale y Andy García fueron los Maestros de Ceremonias de la edición 2020.  

La cantante Leona Lewis iluminó el escenario con su presencia y su torrente de voz, para luego dar paso a Sting.

Una velada musical cargada de grandes hits.

Hubo desfile de celebrities, pero fue por una alfombra azul.

Entre las personalidades que también caminaron por la alfombra azul, se encontraban el actor Johnny Depp, las actrices Maisie Williams, Sienna Miller, Rebel Wilson, la modelo y activista Naomi Campbell, Alton Mason y el diseñador de moda Tommy Hilfiger, entre otros.

Premio a una carrera profesional y humanitaria

El gran Sting recibió el Premio Especial de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco por su compromiso medioambiental.


En concreto, se premiaba la gran labor realizada a través de la Fundación Rainforest, que el artista cofundó en 1989.

La decisión de realizar el evento

Obviamente, nos preguntamos sobre la conveniencia de realizar este evento, ya que las preocupaciones y los problemas de salud son tan importantes”, comentó SS el Príncipe Alberto II de Mónaco.  

“El compromiso de todos aquellos que trabajan por la preservación de nuestro Planeta, de todos aquellos que apoyan con determinación sus acciones, de su implicación,… al final eran tantos los motivos de peso que nos han llevado a mantener esta velada.  

Y es que esta difícil situación que atravesamos obliga a hablar de Salud y de nuestro planeta.  


Alberto y Charlene de Monaco en la Gala for the planetary Health

“Nuestra salud depende de la salud del entorno en el que vivimos (…) Por eso, más que nunca, debemos continuar nuestros esfuerzos y nuestras acciones para proteger nuestro planeta para las generaciones futuras”.

Subasta solidaria

La subasta de gala recaudó fondos para las acciones de la Fundación en el campo.

En particular, para combatir el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el acceso al agua.  

Todos somos conscientes de que esta recaudación es particularmente necesaria en un clima económico muy difícil.

“Durante 15 años, la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco ha apoyado proyectos destinados a restablecer el equilibrio entre el hombre y la naturaleza.  

La pandemia de COVID-19 ha revelado nuestra fragilidad como especie y nos envía un mensaje muy claro: nuestra propia salud está estrechamente vinculada a la salud planetaria ”

Olivier Wenden, vicepresidente y director general de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco.  


La Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco también se enorgulleció de unir fuerzas este año con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) y la Cruz Roja Monegasca para apoyar proyectos humanitarios.  

Bajo el martillo de Simon de Pury se subastaron obras de Joan Miró, Roberto Matta y Banksy, alta joyería y experiencias inolvidables.  

También el Príncipe y la Princesa de Mónaco ofrecieron artículos personales, como la moto acuática autografiada con la que Charlene de Mónaco hizo la increíble travesía entre Calvi y Mónaco.

La seguridad, el centro de todo el protocolo

Para garantizar la seguridad de todos, la Gala se llevó a cabo de acuerdo a un estricto protocolo de salud .

Hubo un número muy limitado de invitado.

Así se garantizó el mantener las distancias necesarias entre las mesas durante la cena.


El cóctel fue servido en la mesa,.

La mascarilla era el dress code obligatorio para los invitados.

Y, aparte del champán, corrieron terminales de gel hidroalcohólico repartidos por todo el evento.

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