FACE TU FACE. CON YUIMA NAKAZATO. HAUTE COUTURE FW20-21

Debo confesar que desde que empezara en el 2010, el diseñador  YUIMA NAKAZATO siempre ha consiguido replantearme ideas y conocimiento.

Ya sea acerca del diseño, de la esencia de la moda, la sostenibilidad bien entendida y el enfoque de negocio.

Cada una de sus colecciones respira una independencia propia. Y nunca repite el mismo formato para dar a conocerlas.

En este sentido, puedo afirmar el alto nivel de implicación que YUIMA tiene a la hora de mostrar sus diseños. 

Desde una selecta y ardua investigación y experimentación en la selección de los materiales, hasta el escenario y el guión con los que nos hace partícipes de sus obras.

Esta edición digital  de la alta costura, el diseñador japonés ha realizado una obra maestra de la excelencia al cliente.

Partiendo de algo tan simple y puro, como es una camisa blanca, YUIMA ha conversado con 25 clientes para hacerles llegar su proyecto más especial.

En remoto, YUIMA ha hablado y escuchado atentamente a una diversidad -nacionalidades, edades, genero, raza- de clientes.

Yuima les pedía a cada uno que les ayudara a escribir la historia de su camisa blanca. En qué momento pensaban con nostalgia, cómo les gustaría rediseñar sus camisas. En definitiva, en qué soñaban.

A partir de este primer contacto e idea, hemos ido saltando del diálogo personal e íntimo con el cliente, al desarrollo de diseños, reutilizando camisas. Hay algo más emotivo y sustentable que eso?

Mientras Yuima tomaba notas y enseñaba en remoto a su clientela, éramos testigos de una complicidad conmovedora.

Cada corte, pliegue y trazado era una historia. 25, historias únicas en total. Así es la Haute Couture.

Una pieza básica, atemporal y simple que se transforma en un recuerdo, un deseo, una pasión, una idea,

Aquí no ha habido lentejuelas, ni plumas, ni bordados. Sino que aquí se ha mostrado la esencia pura de la alta costura.

El trabajo bien hecho desde cada uno de los procesos, poniendo en el centro de cada uno de ellos al cliente

Envidio a cada uno de estos clientes por haber tenido la ocasión de darle una magnífica segunda vida a sus camisas.

Algo que han disfrutado viviendo en directo -aunque en remoto-, como Yuima Nakazato les abría las puertas de su atelier en Tokyo y les mostraba su trabajo  en vivo.

Creo que Yuima ha regalado mucho más que su buen hacer. Ha regalado unos recuerdos llenos de belleza. Ha alimentado el amor que se puede sentir por un diseño y las ganas de conservarlo y lucirlo en numerosos momentos.

Y es que con este “cara a cara”, lo que se consigue es educar al cliente en el placer del slow fashion, el lujo de disfrutar de tu ropa, de cuidarla, de sentirse especial.

El lujo de saber que una camisa no acabará desperdiciada, sino que se le otorga casi el status de inmortal.

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